10 Tips para dormir mejor

Luego de finalizar nuestras labores diurnas, los seres humanos necesitamos del sueño, ya que de esta manera se mantienen los procesos mentales superiores, particularmente los relacionados con la inteligencia, la capacidad de asociar y de recordar. De hecho, esta actividad se encuentra presente en la vida intrauterina, y una de las razones por la que los bebés duermen más que los adultos es porque sólo así se logra la maduración de su sistema nervioso.

El insomnio es la alteración del sueño más frecuente en todo el mundo; se caracteriza por la dificultad para descansar, despertares nocturnos y sensación de cansancio diurno, siendo más afectados por este problema los empleados con turnos mixtos, pilotos y choferes, así como mujeres en pleno climaterio y ancianos.

Cuando el dormir se perturba o se descansa menos del tiempo recomendado (entre 7 y 8 horas en la edad adulta), las consecuencias pueden ser muy diversas:

  • Disminuye la capacidad intelectual, pues se presenta pérdida de memoria o disminución de la habilidad mental para realizar actividades cotidianas.
  • Se duplica la posibilidad de sufrir accidentes en automóvil.
  • Aumenta el riesgo de padecer problemas cardiacos y enfermedades en general, ya que baja la respuesta del sistema inmunológico (de defensas).
  • Genera trastornos en el carácter, como mal humor, decaimiento y dificultad para mantener relaciones sociales.
  • Origina falta de precisión en la actividad laboral, lo que muchas veces se traduce en baja productividad y accidentes graves.

Empero, todo individuo puede emprender por su cuenta una serie de medidas que mejoren la calidad de su reposo:

  • Disminuir el consumo de café, alcohol y refrescos de cola, ya que son bebidas estimulantes.
  • Procurar cenar dos horas antes de dormir, que sea ligera y que no contenga carnes ni grasa animal. Los alimentos abundantes generan estrés por el trabajo que demandan al organismo para su digestión.
  • No incurrir en la automedicación de somníferos, ya que su uso diario sin control, aún en aquellos productos con bajo riesgo de adicción, les hace perder su efectividad al cabo de algunas semanas, amén de que al suspenderse su administración en forma abrupta pueden generarse nuevas alteraciones del sueño.
  • Suspender la práctica de ejercicio cuando menos dos horas antes de descansar, a fin de que el organismo se encuentre relajado
  • Evitar leer o ver televisión acostado, y abandonar el hábito de “arrullarse” con la radio o viendo una película.
  • Erradicar las siestas (dormir durante el día), ya que con esto sólo se logrará alterar el ritmo de sueño y vigilia.
  • Fijar un horario tanto para irse a la cama como para despertar, y ajustarse a él lo más posible, incluyendo fines de semana y días de descanso.
  • No acostarse con hambre o sed, o luego de comer o beber demasiado, a fin de evitar interrupciones en la noche.
  • Procurar silencio, oscuridad, temperatura y ventilación adecuadas en el dormitorio.
  • Interrumpir actividades mentales de alta exigencia 1 o 2 horas antes de descansar, de modo que las ocupaciones y preocupaciones se atiendan al día siguiente.