Una dieta pobre en frutas y verduras ponen en riesgo tu salud

Muchas veces te has preguntado, porque es tan difícil consumir o incrementar el consumo de frutas o verduras en nuestra dieta?    Las dietas sin frutas ni verduras son “uno de los 10 factores de riesgo de mortalidad a escala mundial”. Consumir poco estos alimentos causa el 19 por ciento de los cánceres gastrointestinales que se diagnostican en el mundo, el 31 por ciento de las cardiopatías isquémicas y el 11 por ciento de los accidentes cerebrovasculares.

 

Aunque la OMS y la FAO recomiendan consumir un mínimo de 400 gramos diarios de frutas y verduras para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad, el consumo actual de frutas y verduras es muy variable en el mundo. Se estima que oscila entre 100 gramos al día en los países menos desarrollados y aproximadamente 450 gramos diarios en Europa Occidental.

Una revisión internacional sobre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de cáncer, coordinada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), demuestra que estos alimentos pueden reducir el riesgo de cáncer, sobre todo gastrointestinales. El CIIC calcula que la fracción prevenible de cánceres por una ingesta insuficiente de frutas y verduras oscila en todo el mundo entre el 5 y el 12 por ciento y entre el 20 y el 30 por ciento, en el caso de los cánceres gastrointestinales.

Recuerda que esté es un proceso de día a día, esta en tu poder cambiar el rumbo de tu salud y el saber controlarlo, mi consejo es incluye  frutas y verduras distintas a las que comes habitualmente.
Agrega una fruta o jugo de frutas durante el día, no importando el horario puede ser a la hora de tus refacciones o sustituye tu cafe, a la larga el jugo es más saludable, además, si no te gustan los vegetales cocidos, pruébalos crudos. Por ejemplo una ensalada de col morada picadita con zanahoria rallada, unos trozos de tomate, gotas de limón y aceite no vendrán nada mal.

 

Agua : ¿Cuánto debes beber?

Frutas y verduras son los alimentos más densos en el agua disponible para el hombre.

Al igual que nuestros cuerpos, la mayoría de ellos tienen más agua que cualquier otra cosa. La sandía es al menos  90 por ciento de agua, por ejemplo.

La mayoría de la gente come una dieta basada en alimentos deshidratados o para  rehidratar como el arroz y la pasta, lo que obliga a depender en gran medida de agua potable para satisfacer sus necesidades.   

La cantidad recomendada de consumo de agua por día para este tipo de dietas requieren por lo menos 2-3 litros de agua al día para mantener un cuerpo sano. De este total, aproximadamente 1,2 litros (6-8 vasos) debe ser obtenida directamente de las bebidas como el agua, infusiones, etc Además, si usted está activo físicamente o el clima es cálido o húmedo, se necesita más agua en general.

Me gustaría decir también que nuestro cuerpo necesita agua para casi todo. Se utiliza para expulsar los desechos del cuerpo, para acordonar las toxinas peligrosas que la mayoría de gente toma, hasta que con seguridad pueda ser expulsado, amortigua las articulaciones, regula la temperatura corporal, transporta oxígeno y nutrientes a las células, y así, sigue funcionando la actividad metabólica.

Debido a la falta de ingesta de agua a través de la alimentación, el consumo de sustancias como la cafeína y la deshidratación por dietas altas en sal, que en realidad puede  hacerte morir de deshidratación, la mitad de toda la población está caminando alrededor crónicamente deshidratados.

Si tienes sed, estás deshidratado, pero tú cuerpo necesita más agua mucho antes de que se sienta esa sensación. La sed no es una señal precisa.

Una manera fácil de saber es por el color de la orina. Que sólo está correctamente hidratado si tú orina es relativamente clara. Si es de color amarillo oscuro, tu cuerpo tiene muy poca agua para limpiar las toxinas necesitan ser expulsadas.

Si tu disfrutas el hacer ejercicio, asegúrete de tomar suficientes líquidos, incluso si no tienes sed. Recúerda que puedes obtener también fluidos de las frutas, rica fuente de agua y vitaminas.

 

Inconvenientes del cocinado

No he podido evitar el escribir acerca de este tema tan controversial y discutido por años, acerca de la preparación de las verduras y su cocimiento y si esto realmente perjudica a las mismas. Para comprender maás acerca de este tema tendremos que analizar que sucede en este proceso tan conocido como ”cocimiento” el cual se divide en cinco procesos principales.          

1. Perdida de nutrientes:

- Vitaminas: las que se pierden en el cocimiento son sobre todo la C, la A.

- Minerales: al ser solubles en agua, una parte de ellos pasa al agua de cocción.  El alimento hervido se empobrece en minerales, mientras que el agua en la que ha sido sometido a cocción se  enriquece.

- Carbohidratos:  Son los nutrientes que mejor resisten la acción del calor, aunque cuando este es excesivo se carboniza y pierden su valor nutritivo.

- Grasas:  Resisten bastante bien la acción del calor, pero si es elevado, una parte de las grasas se oxida y se transforma en sustancias tóxicas o nocivas.  Este es el caso por ejemplo de la acroleína que se produce al freír a elevadas temperaturas.  Además se forman ácidos grasos ‘trans’ que favorecen el aumento del nivel del colesterol y la arteriosclerosis.

2. Pérdida de enzimas:  Los cereales y legumbres germinados, así como las frutas y hortalizas crudas en su estado natural, contienen enzimas en sus células.  Al ser ingeridas, estas enzimas facilitan la digestión y desarrollan diversas funciones beneficiosas en el organismo.  El calor de la cocción innactiva tales enzimas, lo que resta poder curativo y preventivo a los alimentos.

3.  Contaminaación por los materiales de los utensilios utilizados durante el proceso de cocción, que pueden disolverse parcialmente y pasar a los alimentos que están cocinando.

Es por estas y otras razones el tomar muchas precauciones antes de cocinar algún alimento, desde el utensilio que se utilice para preparalos y sobre todo recordar que muchos de los nutrientes de los alimentos ser pirden en su cocción, haciendo que muchos de ellos se vuelvan tóxicos para nuestro cuerpo.

Los alimentos anaranjados y amarillos para el sol y el verano

Ahora que nos encontramos próximos al verano, el tema del sol, el bronceado y el cuidado de la piel vienen de la mano de la nutrición, ya que existe un componente ligado a esta temporada del año el cual aparte de darle color a nuestra piel es precursor de la vitamina A, cuyo nombres es el betacaroteno. 

¿Qué tiene que ver el betacaroteno con el verano? Pues bien, déjenme contarles que esta pro-vitamina de origen vegetal, presente en alimentos anaranjados y amarillos como la zanahoria y el  ayote (chilacayote), tomate; tiene propiedades antioxidantes que protegen a nuestra piel del daño provocado por los rayos ultravioletas y permiten entonces broncear nuestra piel sin peligro, tomando siempre la prevención de usar protector solar. Además, este compuesto tiene grandes funciones en nuestro organismo como:

• Ayudar en la mantención, crecimiento y desarrollo de tejidos como los huesos, las mucosas, la piel, las uñas, el cabello y el esmalte dentario

• Está directamente ligada con el desarrollo celular de los tejidos oculares, ayudando a prevenir alteraciones visuales como cataratas, glaucoma, perdida de visión y ceguera crepuscular.

• Favorece la prevención de infecciones, especialmente de aquellas de carácter respiratorio, estimulando el sistema inmune y la formación de anticuerpos.

• Favorece el desarrollo adecuado del feto en su tiempo de gestación.

• Actua como un gran antioxidante que previene el envejecimiento prematuro causado por el sol. Con todos estos beneficios, incorporar alimentos en nuestra dieta que contengan este compuesto será lo mejor que podemos hacer para este verano ya que aparte de proteger nuestra piel contra el daño solar, estaremos protegiendo además nuestra salud.